sábado, 11 de mayo de 2013

Crónica: Así de injusta es la vida

Pedro Ortíz Morales de 53 años se encarga de jalar todas las mañanas la silla de ruedas de su tío  Máximo Ramón Gómez, quien quedó atado a esta silla desde los 24 años.
Pero ¿qué hace especial la vida de Don Máximo?, Pues hoy 4 de mayo de 2013 recibirá por primera vez apoyo de mil 600 pesos por parte del Gobierno del Estado ya que es persona discapacitada.
Sin embargo, a las 8 a.m. que se presentó no recibió el apoyo porque la secretaria encargada le dijo – señor hoy no le toca, por favor regrese en dos meses. Pero Máximo llevaba su hoja que marcaba el 4 de mayo como el día que recibiría el apoyo.
Sin embargo, su día cambió dio un giro ya que llegó más tarde a vender sus chicles y no como acostumbra todos los días de siete de la mañana a once del día en la esquina de la 31 poniente y 17 sur, hoy tuvo que quedarse más tarde para hacer la venta del día ya que necesita juntar dinero para dar de comer a su esposa e hija.
A dar las doce Pedro Ortiz y don Máximo van a almorzar para poder continuar vendiendo en el parque de las ninfas ya que cambian de lugar por la tarde para realizar sus ventas.   
La mañana transcurre y el sol quema sus pieles que están muy maltradas por los más de diez años que llevan vendiendo chicles en la calle. Pero me pregunto ¿Por qué la vida es así? ¿Por qué siempre a las personas más necesitadas les va peor?
"No queda de otra, la vida continúa y aunque sea esto me alcanza para comer de otra forma nadie te ayuda", aseveró Ramón Gómez. Su sobrino que es su fiel compañero de trabajo es sordomudo por lo tanto no pudo dar su opinión al respecto.





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